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miércoles, 13 de abril de 2016

ESTUDIOS SOBRE “LA ASCENSIÓN PLANETARIA-TIERRA”


El Esquema Evolutivo-Tierra y su proceso ascensional

Conceptos preliminares.

            Para entender el concepto de la palabra “ASCENSIÓN” desde el punto de vista espiritual, hay que estudiar y entender ciertos conceptos básicos sobre el alma, la conciencia, la evolución y la Liberación, así como también claridad respecto de conceptos sobre “EVOLUCIÓN CÓSMICA”.   En los estudios presentados aquí sobre la Ascensión vibracional o lumínica no nos ocuparemos del tema a nivel del individuo, es decir de la regeneración del alma humana hasta alcanzar el ‘estado ascendido’ correspondiente a la 5° Iniciación (estado de Adepto o Maestro), ya que ello ya ha sido tratado en otras oportunidades. En estos escritos nos enfocaremos en la Ascensión Planetaria, y para ello estudiar la Evolución cósmica es necesario, comenzando por el estudio de la evolución del sistema solar y los “esquemas evolutivos” de sus planetas.
 Entrar en conceptos de Teosofía es lo indicado, ya que sin estos conocimientos la mente humana divaga a través de un mar de conceptos, verdaderos algunos, falsos o dudosos otros…, constituyendo muchas veces tal ‘mixtura de blancos y grises’ una parcial comprensión denominada ‘espejismo’. Un espejismo en la conciencia está conformado por ilusiones y esperanzas que tarde o temprano se desintegran, produciendo la necesaria pero dolorosa “des-ilusión”.

Esto es, precisamente,  lo que sucedió a muchos estudiantes alrededor del mundo que, sin conocimientos serios sobre Teosofía, se sintieron genuinamente atraídos por el tema de la Ascensión Planetaria al ponerse tal temática en difusión masiva  en  relación con el emergente tema de “las Profecías Mayas”. Este tema, que se lo asoció a fechas especiales, como la del fin del 2012, produjeron espejismos en las mentes de miles de estudiantes del mundo, aunque cierto es que en todo este tema tan difundido antes del 2012 existía una esencia verdadera respecto de la Ascensión del Planeta.
Para entender tal ‘esencia verdadera’ del conocimiento sobre todo lo relacionado a la “Ascensión” hay que olvidar las ‘fechas temporales’ y olvidar también todo lo que sea “profecía” (sin menospreciarlas, pues hay algunas que merecen detenida atención). Al decir que hay que olvidar las “fechas y profecías” se quiere decir que hay que limpiar la mente para entrar en un conocimiento que exigirá abstracciones del pensamiento. El estudio esotérico es un viaje profundo de abstracciones de la mente, para entender conceptos, muy relacionados al simbolismo y a las matemáticas.
Se verá a continuación por qué de dice esto. 


El “plan de evolución” o “esquema evolutivo” al que nuestra Tierra perte­nece, no es el único de nuestro sistema solar, pues en este sistema existen diez ‘planes evolutivos’ como escenarios de análogas evoluciones. Es decir que existen en nuestro sistema solar ‘10 Logoi’(1)  (‘Espíritus Planetarios’ que dependen del sol central del sistema), cada uno con su propio plan o esquema evolutivo.

Cada esquema evolutivo planetario es un ‘plan de recorrido experiencial’  que debe efectuar el Ser Planetario a través de renacimientos sucesivos. Estos renacimientos o encarnaciones de un Logos Planetario son siete, para un solo ‘plan evolutivo’.  En las 3 primeras encarnaciones planetarias el Espíritu Planetario (que siempre es un soplo o emanación del sol central) se va sumiendo gradualmente en la materia. En la 4° encarnación logoica, el Ser o Espíritu solar planetario ha alcanzado la mayor densitud material de su esquema evolutivo; y en las 3 encarnaciones subsiguientes irá ascendiendo nuevamente, sutilizando la materia y elevando cada vez más las vibraciones, hasta alcanzar así su 7° renacimiento, (el último de su presente plan evolutivo), para, después de un Pralaya (descanso cósmico) volver a iniciar la rueda evolutiva en un siguiente nivel de energía y experiencia, para el cual se diagramará un nuevo “plan de evolución”.

El siguiente esquema simple muestra la sumersión de la Vida Divina (llamada Logos) en la materia para, luego de la máxima densificación (el n° 4), ir resurgiendo, o bien, ascendiendo nuevamente hacia la Fuente del Origen Divino.

  
  

En el dibujo, cada ondulación representa un renacimiento del Espíritu Planetario (y pueden representar también las 7 ‘rondas’, como veremos más adelante). Puede observarse claramente que las 3 primeras ondas van en descenso, sumiéndose en la materia, la 4° onda es la de mayor sumersión en la materia, y las 3 ondulaciones restantes (de la n°5 a la 7°) van “emergiendo”, “sutilizando la materia”, “ascendiendo”, “elevándose”, o bien, “resucitando”, palabras que pueden servir para meditar en este asunto.

Nuestro Logos o Espíritu Solar Planetario está en su 4° encarnación (dentro de su actual plan evolutivo), es decir, en la “4° onda” del dibujo precedente, apenas pasando en punto más bajo de la onda. Es decir que Nuestro Planeta está, después de un largo viaje recorrido de sumersión en la materia, recién comenzando su viaje ascensional o evolutivo.
Esta comprensión dejará ver los errores conceptuales en los que muchos estudiantes incurrieron al considerar a la ascensión planetaria relacionándola solo a un cambio de eras (de Piscis a Acuario) y a una fecha temporal especial. Como puede observarse, con lo ya explicado, la ascensión planetaria es un evento que comienza recién después de un eónico descenso de la Divinidad (el Logos o ‘Mónada Planetaria’) a la materia. Después de este gran descenso o “corporización material del Espíritu Planetario”, comienza el ascenso, que procede en escalas sucesivas, con puntos de avance especiales llamados “Iniciaciones planetarias”, todo lo cual lleva miles de millones de años hasta llegar a la ASCENSIÓN completa en el final del 7° renacimiento planetario.


En el siguiente dibujo se intenta mostrar que las encarnaciones del Espíritu Planetario ocurren primero en un tipo de materia muy etérea, sutil, lo cual sería invisible para la nuestra vista actual. Recién en su 4° encarnación el Logos posee un Cuerpo planetario físico sólido, como se ve en el dibujo, visible por nuestros ojos físicos. Tal es el estado de nuestro planeta actualmente, aunque conserva varias esferas de vida invisibles que compenetran su costra sólida y acuosa.





Lo dicho hasta aquí es muy básico, pero da idea clara del tema.
La complejidad de este tema se agudiza al estudiar cada renacimiento planetario y observar que en cada encarnación de un Logos Planetario la “oleada de vida divina” (la corriente vital universal) debe girar 7 veces en torno a 7 globos. Cada uno de estos giros completos de la ‘oleada de vida divina’ por los 7 globos o esferas (que representan planos o mundos) se denomina ‘ronda’ o ‘revolución’. (Ver el siguiente esquema).
Al completar la 7° ronda a través de la “cadena de globos” el Logos desencarna y entra en un gran “descanso” (que en realidad más que un descanso es un tiempo de asimilación silenciosa de todo lo experimentado).
Al terminar su primera experiencia encarnatoria, y luego del descanso de asimilación, (todo lo cual lleva miles de millones de años) el Logos renace nuevamente, es decir, ‘reencarna’, pero esta 2° vez lo hace abarcando un grado de materia más densa y, al mismo tiempo, desprendiéndose de la más elevada o sutil esfera de energía de su anterior encarnación. Esto puede observarse en el siguiente esquema, el cual es un tipo de esquema corriente en esoterismo para estudiar estos temas.




En este esquema puede observarse que el Logos, en su 2° encarnación (2° cadena de globos) adquiere materia astral, pero se desprende de Atma. Este proceso se repite, como el esquema demuestra, en cada encarnación logoica, cada vez descendiendo un poco más, hasta su 4° renacimiento, tras el cual el proceso se invierte, comenzando, a partir de lo más denso, a “subir”, es decir, a escalar o ascender.
No olvide el estudiante que la oleada de la vida divina  debe dar 7 vueltas (rondas) a través de los 7 globos o esferas en cada encarnación, y en cada una de estas rondas se sumerge en la materia y vuelve a salir de la misma, como puede verse en el esquema.

Tomando por ejemplo la 1° encarnación logoica (la primera cadena de globos o esferas), la máxima sumersión a la que llega el Espíritu Planetario, es decir, la mayor densidad a la que puede acceder “en cada una de sus 7 rondas” es el plano mental inferior (manas inferior), como lo muestra el esquema. Pero en las 3 reencarnaciones subsiguientes (segunda, tercera y cuarta) el Logos se sumerge en un plano de materia cada vez más densa, hasta llegar a la materia física en su 4° encarnación (en sus estados sólido, líquido, gaseoso y sus 4 éteres, lo cual conforman los 7 sub-estados del estado físico). El estado material físico de la energía es el más densificado de nuestro plan evolutivo planetario, y es en el que está actualmente nuestro planeta Tierra, pero buscando ‘ascender’ nuevamente.

Nosotros hemos traspuesto no hace mucho el punto medio del ‘plan de evolución terrestre’. Esto ocurrió en  la 4° raza, la atlántica, (en la cuarta ronda de esta cuarta cadena de globos); recién allí comenzó el esforzado y penoso ascenso planetario, el cual ya no será ‘esforzado y penoso’ cuando el Ser Planetario llegue a su próxima Iniciación y, a partir de allí, ‘se eleve’ más liviana y libremente, junto a todas las entidades vivientes que puedan acompañarlo en su viaje ascensional.

            La intención de quien aquí escribe no ha sido desarrollar pormenorizadamente este estudio, sino dar simples pero claras pautas de los fundamentos teosóficos de la llamada “Ascensión Planetaria”. Quien desee profundizar en estos temas puede  abocarse a estudiar con mayor detalle en libros de teosofía, como el libro El Sistema Solar de A. Powell, y el libro Concepto Rosacruz del Cosmos de Max Heindel, para después de adquirir tales conocimientos pasar a ver el libro “Tratado sobre Fuego Cósmico”, de Alice A. Bailey.
            Para el objetivo del presente material de esta Escuela Interna, lo dicho hasta aquí es suficiente, ya que mayores detalles pueden adquirirse en las fuentes citadas.

(Se recomienda no quedarse con una sola fuente, sino investigar y estudiar en forma abierta y comparativa hasta adquirir ‘las esencias’ del conocimiento sobre esta temática. Además, existen grupos en la Sociedad Teosófica, en más de 60 países, donde se abordan estudios esotéricos y a donde el interesado estudiante puede acercarse si en algún momento se encuentra con trabas de estudio que no pueda superar solo).

            Hay estudiantes a quienes les cuesta muchos años ir adquiriendo comprensión en estos temas, y habitualmente se requiere de varias vidas de reincidencia en estos estudios para ir madurando una cimentada comprensión. Los que ya traen madurez en esto son los estudiantes que ya poseen un “conocimiento intuitivo” de estos temas esotéricos, aunque sus mentes cerebrales puedan no reconocerlo en forma consciente. Esto puede notarse en la facilidad con que algunos pueden abordar estos complejos temas abstractos entendiéndolos rápidamente y con leve esfuerzo. Esto es posible porque muchas almas estudiantes, dejando su cuerpo físico en reposo durante las noches, viajan a escuelas internas donde son instruidas sobre saberes ocultos al vulgo. Estos conocimientos adquiridos, tanto en las aulas internas como en vidas anteriores también, se traducen como ‘intuición’, es decir, comprensión inmediata de algún concepto o temática espiritual, certeza de la veracidad de algún concepto, y también como renovada atracción e interés por estudiar y actualizar el entendimiento acerca de los misterios de la Vida.


            En resumen y síntesis podemos decir que:

  1. Los esquemas presentados son un intento gráfico de explicar un conocimiento de naturaleza abstracta (esotérico) que involucra varias dimensiones o planos; por lo tanto, un gráfico en 2 dimensiones (largo y ancho) es insuficiente. Solo es un puntapié inicial, un dedo señalador… La mente debe ir más allá para interpretar el enorme proceso evolutivo cósmico. (La imagen de una espiral descendente y ascendente puede ayudar).
  2. Recordar que todos los planos o mundos citados, desde el espiritual al físico, forman parte tan solo del ‘PLANO FÍSICO CÓSMICO’.
  3. Cada planeta del Sistema solar es el “Cuerpo” de manifestación (ó encarnación) de un gran ser llamado Logos Planetario u Hombre Celestial, que tiene su propio ESQUEMA EVOLUTIVO dentro del Sistema solar.
  4. A su vez, cada uno de los planetas, es un centro energético (Chakra) de Aquel Gran Ser cuyo Cuerpo es el Sistema solar completo, AL CUAL SE HA LLAMADO Logos Solar y también “Gran Hombre de los Cielos”.
  5. Cada uno de los Logos Planetarios en nuestro sistema solar está en una etapa evolutiva diferente. Por ejemplo, nuestro Logos Planetario está en su 4º encarnación (o “4° cadena de globos”); la corriente de vida divina ha girado ya 3 veces y media alrededor de la cadena de globos, es decir que esta es su gran 4° ronda mundial; en esta 4° ronda está a travesando ahora el 4º Globo de dicha encarnación (el globo o esfera física), y atravesando el desarrollo final de la  5º Raza Raíz (aria) de ese Globo.
  6. Según lo expresado, es visible que el planeta Tierra ya está en un proceso escalonado ascensional, y su siguiente gran paso será pasar al nacimiento de la 6° Raza Raíz, lo cual coincidirá con una Iniciación o Nacimiento Planetario.
  7. La Jerarquía Espiritual Planetaria y las almas humanas preparadas en consciencia, son y serán artífices, junto al Ser Planetario, de la Ascensión Global de la vida.
El presente material de esta Escuela Interna contribuye a la comprensión de este proceso.

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1- Logoi: Es el plural de ‘Logos’.

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MATERIAL COMPLETO SOBRE ESTA TEMÁTICA PARA DESCARGAR:
"ESTUDIOS SOBRE LA ASCENSIÓN PLANETARIA"






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